El Papa Benedicto XVI instó a la humanidad del tercer milenio a un despertar espiritual, en su mensaje de Navidad pronunciado desde el balcón de la Basílica de San Pedro. “El hombre de la era tecnológica, si se encamina hacia una atrofia espiritual y a un vacío del corazón, corre el riesgo de ser víctima de los mismos éxitos de su inteligencia y de los resultados de sus capacidades operativas”, dijo el Papa, antes de la bendición "Urbi et Orbi", que fue transmitida al mundo entero.
Benedicto XVI, pidió a los fieles durante la Misa de Gallo, el sábado a medianoche, que no permitan que “la llama de luz (la Navidad) sea apagada por los corazones fríos de nuestra época”. Y mientras el sumo pontífice pronunciaba su homilía, el Patriarca latino de Jerusalén, Michel Sabbah, celebró una misa de medianoche en la catedral de la Natividad de Belén, ceremonia a la que asistieron miles de palestinos y peregrinos.
Tras cinco años de Intifada, Belén ha vivido una Navidad casi feliz a pesar de la construcción por parte de Israel de un muro, que separa la ciudad de la Natividad de Jerusalén. “Hace falta suprimir los muros y erigir en su lugar puentes de paz y de amor”, proclamó Sabbah poco antes de celebrar el oficio, que estuvo marcado por la presencia de Mahmud Abas, el presidente de la Autoridad Palestina.
Navidad en el resto de Oriente
En Bagdad los cristianos fueron privados de la misa de medianoche por razones de seguridad, y celebraron discretamente el oficio de Navidad el sábado por la tarde rezando por "la paz en Irak y el resto del mundo". La misa estuvo oficiada por monseñor Emmanuel Delly, quien es el Patriarca de Babilonia y jefe espiritual de la comunidad cristiana de Irak, los caldeos, que representan menos del 3 por ciento de la población del país.
“Todos somos verdaderamente miembros de una sola familia, por eso los cristianos, junto con nuestros hermanos musulmanes tenemos que obrar juntos para el bien de Irak, cada uno según su religión”, estimó Delly. Sin embargo, en Sri Lanka, un país desgarrado por la violencia desde hace más de 30 años, la Navidad no ha concedido una tregua.
El sábado por la noche un diputado tamil, Joseph Pararajasingham, fue asesinado por disparos en plena misa en la iglesia de San Miguel de Batticaloa (300 kilómetros al este de Colombo) y al menos ocho personas resultaron heridas.
Por otra parte, en la ciudad de Kirkuk (norte de Irak) que durante la guerra albergaba una importante comunidad cristiana, no se celebró ninguna misa, y en Mosul (norte) los militares norteamericanos recibieron la visita del secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, que les sirvió la cena de Nochebuena con un gorro de cocinero.
En Indonesia, la Nochebuena transcurrió con tranquilidad, a pesar de que la policía temía atentados islamistas contra la minoría cristiana. Por eso desplegaron a miles de agentes, quienes vigilaron las iglesias indonesias para evitar una repetición de las Navidades sangrientas de 2000, cuando una oleada de atentados islamistas contra lugares de culto cristianos provocó 19 muertos y decenas de heridos.
En China más de 2.000 personas asistieron a la misa de Navidad en la nueva iglesia de Chaoyang, la primera en ser consagrada a Pekín desde la toma del poder por parte del Partido Comunista en 1949. La celebración de los oficios religiosos en China sólo está autorizada en las iglesias reconocidas por el Estado, aunque se estima que varios millones de cristianos frecuentan iglesias clandestinas dependientes del Vaticano que Pekín no reconoce.


