El Bingo es un juego social en el que intervienen dos o más participantes. Se juega con cartones y bolillas numeradas y un bombo para mezclarlas. La cantidad de bolillas puede variar entre 75 y 90. Las mismas, se van extrayendo del bombo una a una y se publica su valor de manera que todos los jugadores puedan enterarse y marcar en sus respectivos cartones el número aparecido si es que han de tenerlo. Generalmente, el cartón tiene 25 casillas ordenadas en una matriz de 5 por 5 y un espacio central que no tiene número. El primero que logra llenar su cartón, es decir, “cantar bingo” gana el juego.
Según se sabe, el Bingo tiene sus orígenes luego de la Edad Media. Jugado en Italia, se le conocía como “Lo Giocco del lotto d’Italia” (El juego de la Lotería de Italia). El juego despertó mucho interés en la gente llegando a Francia e instalándose de inmediato como la novedad preferida de la nobleza. De allí se extendió rápidamente por toda Europa.
Recién durante los años 20 del siglo pasado el bingo se hace conocido en América, donde es descubierto por Edwin Lowe, un visionario vendedor de juguetes. El Bingo solía jugarse con alubias. Bean en inglés significa “alubia” y se pronuncia “bin” (lo que sonaba como “beano”) de allí surgió su nombre: “Bingo”.
Si bien el objetivo primario del juego es llenar todas las casillas del cartón, existen otras modalidades para jugar al bingo: formar figuras, completar una determinada fila o columna. En el primer caso, antes de empezar el juego se anuncia la figura; en el segundo caso, según el lugar donde se juegue, la primera persona en completar una fila o una columna, tiene derecho a reclamar un premio. A estas figuras también suele llamárseles patrones. Cuando uno de los jugadores logra formar la figura predeterminada debe cantar ¡Bingo!. En ese momento el juego finaliza para todos los participantes. Si dos o más jugadores terminaran simultáneamente el juego, deberán repartir el premio.
Es aconsejable no adquirir cartones de bingo más caros que el premio. Antes de comprar varios cartones se recomienda sopesar el valor del bote en relación al valor de los cartones, pues existe la posibilidad de tener que repartir el premio y de ese modo no sería tan redituable haber comprado varios cartones.











